Hasta el siglo XIX, la Iglesia había sido la encargada de la asistencia sanitaria y acogida de los enfermos “pobres de solemnidad”. En pueblos como Albox, Purchena, Cuevas, Fiñana, Vera o Vélez Rubio venían funcionando hospitales y casas de maternidad dotados de escasos recursos procedentes de donaciones y diezmos. En la capital, el Hospital Real de la Magdalena contaba apenas con unas 90 camas.
A partir de 1861 los establecimientos sanitarios irán pasando a estar gestionados por las diputaciones y ayuntamientos. En ese momento, el Hospital de la Magdalena pasó a depender de la Diputación con el nombre de Hospital Provincial. Bajo la dirección de un médico, mantuvo el vínculo con la Iglesia a través de la congregación de las Hijas de la Caridad encargadas de la enfermería. A pesar de las limitaciones presupuestarias, se produjo un incremento en la contratación de médicos, practicantes y matronas que se enfrentaron a enfermedades endémicas en la provincia como el tracoma, fiebres tifoideas y diarreas infantiles. Se redujeron las maternidades a la Casa Central de la capital, Albox, Vélez Rubio y Vera.
En las primeras décadas del siglo XX comienzan a funcionar la Casa de Socorro, el Hospital Psiquiátrico y el Laboratorio Municipal que en los años veinte se transformó en el Instituto Provincial de Higiene.
Origen de la sanidad pública almeriense en la que destacaron médicos como José Litrán o José María Cordero Soria; junto a matronas y enfermeras tituladas como Carmen Soria Moya, María Martínez o Carmen Navarro Sánchez.
Carmen González Canalejo se ha ocupado de la sanidad almeriense en las páginas 104 a 108 en el tomo 4 de la Historia de Almería.